Lady GAGA Y LA FILOSOFÍA
LA
FILOSOFÍA, ESA LADY GAGA DE LA EDUCACIÓN CHILENA
Tirso
Troncoso
“el verbo ser es un alucinación del filósofo”
“el verbo ser es un alucinación del filósofo”
Nicanor Parra.
Recién terminan
las celebraciones más importantes del bicentenario y no parece fácil evitar
sustraerse a cierto hartazgo. Todos sabemos que no hay fiesta sin resaca; es el
precio que hay que pagar por los excesos. No lo digo desde una posición
culposa, ni cercano a ella. Quiero indicar, más bien, un hecho similar al vivido por aquellos que celebrando a Agatón
en el Simposium[1] de Platón, deciden beber
con mesura para atenuar los efectos de lo ingerido la noche anterior. Los
elogios al amor ocuparon el lugar de los
brebajes que los griegos llaman retsina,
un mosto con un fuerte aroma a pino. Es decir, el cambio de una embriaguez por
otra: la de la retsina por la del discurso. Algo similar ocurre a la
filosofía en Chile. La borrachera de los hechos, de eso que llamamos realidad,
ha trocado en discurso de la embriaguez. “Ya no es momento de interpretar la
realidad, es la hora de su transformación”, afirmaban los enamorados de la
acción, pero esa hora quedó atrás. Vivimos un
momento de baja de la actividad reflexiva, pero también merma de la
voluntad transformadora. La realidad
terminó por transformarnos unidireccionalmente a nosotros. La filosofía en la
hora actual se viste con los ropajes que
la lógica del poder impone, como lobo con piel de oveja. Aparece disfrazada con
lo dictamina el consumo y se vende como
razón instrumental, como saber al servicio de las lógicas de dominación.
Indicativo de ello es su aparición como filosofía del lenguaje u “ontología del
lenguaje” al servicio de la comunicación
eficaz en el contexto de la productividad o como discurso del emocionar[2] y
otras simulacros seudofilosóficos[3].
Es evidente entonces que con mucha dificultad el Búho de Minerva emprenderá
vuelo, tengo la impresión que lo hemos transformado en un loro domesticado que
le han cortado un ala para que sólo se desplace en la domiciliada esfera de lo
que Heidegger llamaba el pensar calculador, la filosofía se nos aparece como esa ave que describía Carmen
Laforet en su novela Nada : “Como pájaros envejecidos y oscuros, con las
pechugas palpitantes de haber volado mucho en un trozo de cielo muy pequeño”[4] .
La filosofía en la
escolaridad no esta exenta de esta contaminación; recluída en la zona terminal de la malla
curricular -tercero y cuarto medio- ; con una carga horaria mínima, se ha visto obligada a defender su lugar en
el sistema del saber pagando un alto precio; para tomar algunos ejemplos, el
programa de tercero medio es en realidad un programa de orientación y con
suerte un programa de psicología. Las unidades de lógica se desplazaron a
teoría de la argumentación a la asignatura de Lenguaje y Comunicación. En el
programa de IV medio primó una mirada racionalista, marcada por la sombra de la
figura de Habermas. Mucho consenso y nula divergencia. Todas operaciones para
desmantelar las tareas que habitualmente eran ocupación de los profesores de
filosofía.
Preguntarnos por la filosofía en la educación media resulta
entonces, interrogar a un espectro que deambula por la escolaridad como alma en pena. Un zombie que genera
extrañeza y estupor.
En ese contexto, nos parece
necesario asumir una posición crítica e incluso extravagante si es necesario
para cuestionar nuestras prácticas en pos de ejercer un rol más estimulante en
el ámbito escolar.
Pensar el lugar de la filosofía en
la enseñanza media en bien de revertir su menguada presencia, nos obliga a
imitar la conducta de esta extravagante
estrella pop que, en medio del sonambulismo generado por esa musiquilla new age
que adormece todo apetito transformador, se levanta parodiando los lenguajes icónicos
del Pin up cincuenteros: Lady Gaga.
Lady Gaga[5],
en la cultura pop encarna una posición que nos parece interesante en analogía
con lo que esperamos de la filosofía en la escolaridad. La artista se encarama
sobre la fama de Madonna, radicalizando
esa estética paródica a lo Marilyn Monroe que la reina del pop
explotó desmesuradamente, la nueva
figura del pop desmantela esa fantasía del femenino tan sensible al gusto
gay. Madonna es un constructo nacido en
el imaginario erótico de ese otro prefabricado que es el macho, que también es un espectro que se bate en
retirada. La construcción mediática de esta nueva estrella se instala en una
zona fronteriza, su gestualidad andrógina y sus declaraciones a favor de las
minorías sexuales conjuntamente con su puesta en escena nos hablan de una obra más agresiva y compleja. En su
reciente aparición en MTV vestida con 18
kilos de carne fue una muestra más de su extravagancia. Lo que podría
considerarse un mero capricho mediático puede ser leído como un gesto magrittiano resumido en el “ceci c’est ne pas une pipe”. “Yo no soy un
trozo de carne” ha dicho la artista. Recordemos que Antoni Muntadas, el artista
español, había intervenido una placa publicitaria neoyorkina con la frase “este
(no) es un aviso publicitario”, con un
no que se encendía intermitentemente. El gesto
de la lady tiene un plus que bien vale la pena detenerse. Al cubrir su
cuerpo con un vestido hecho de carne de un animal sacrificado, establece la dualidad de lo cubierto-descubierto, cubre y desnuda al mismo tiempo, se envuelve
con la interioridad de otro, un vestido camino a la putrefacción. Su osadía
golpea también a la condición de objeto que la sociedad de consumo le asigna a
la corporeidad, su categórica afirmación: “yo no soy un trozo de carne”. Se
trata de un reclamo en que se reconoce el empobrecimiento de la mirada del
otro. Humberto Giannini, el filósofo, a mi juicio, el único digno de ese título
en nuestro país, concordaría con ella. En sus agudas reflexiones sobre los pecados
capitales afirma que la lujuria no consiste en la exacerbación del deseo, por
el contrario, lujurioso es quién reduce al otro a mera carne, por tanto el
empobrecimiento del otro y de nuestro deseo. El reclamo entonces de Lady Gaga
resulta pertinente. Con acierto afirma la profesora Marta Marín Anglada[6],
en referencia a la artista pop “Es una personalidad que reúne todos los trazos
que nos definen a nosotros… su mundo presenta características comunes de
distintos ámbitos: impureza y las simulaciones…se apropia de atributos
abstractos y los materiliza”.
Los atuendos con que se viste la filosofía en nuestro
bicentenario demandan un terremoto conceptual que nos permitan una nueva mirada
o lanzarnos definitivamente como Heráclito
al cerro de estiércol que hemos acumulado.
Recuperar la filosofía para la
educación nos obliga a diseñar nuevos mapas de navegación y al establecimiento de objetivos contrafácticos a
los actuales. Hoy se postulan mapas de
progreso para poder orientarse en la noche oscura de la educación, se
construyen planes de desarrollo, se definen los saberes esperados, etc. pero a
nadie interesa cuestionar los fines que esa ideología de la educación ha instalado. Debemos ponernos en camino de
lo inesperado, de lo extraordinario, de lo original para dejar de ser un
ladrillo más del grisáceo muro de lo actual, recordando esa vieja canción de
Pink Floyd -Another Brick in the Wall II-.
Tenemos necesidad de
reestablecer el diálogo multidisciplinario mostrando las limitaciones que los
saberes particulares por su naturaleza poseen, en bien de recuperar los puentes
que permitan una mirada diversa pero holística de la realidad. La filosofía
debe ser ese lugar hospitalario que invita a discutir e integrar lo que los
saberes particulares realizan en su faena cotidiana. La demanda más importante
de la educación es de inteligencia y a ella la filosofía puede hacer su aporte.
Aspiramos que éste y no otro sea el momento de conquistar lo que Nietzsche
llamará La Ciencia Jovial. La faena de todo profesor, en especial de los que
tenemos la responsabilidad de ejercer el pensamiento crítico, no puede ser otra
que aspirar a ser cuestionado
radicalmente.
Aludíamos en el comienzo al
Banquete de Platón, recordemos que bien entrada la noche aparece en casa de
Agatón el joven Alcibíades con un grupo de amigos, a diferencia de los
comensales que han tenido el cuidado de no embriagarse, él lo hace en estado de
intemperancia y viene a proponer a Sócrates una transacción: su belleza a
cambio de la sabiduría. Sócrates le pregunta si está seguro que intercambian
equivalentes. Esa interrogante es
suficiente para que el joven desista de negociar y quede a disposición de quién
ya no tiene interés en los goces del cuerpo. ¿Podrá la filosofía volver a triunfar
sobre la embriaguez en la hora presente?
Nuestro intento en estas
reflexiones ha sido homologar la praxis artística de Lady Gaga con la tarea
filosófica del presente, hemos valorado su actitud contestataria y aspiramos
para la filosofía un gesto similar. Disponernos
a pensar lo próximo de manera lúcida nos obliga a abandonar los viejos
ropajes con la que hemos envuelto la praxis filosófica y desde esa desnudez
salir a la búsqueda de nuevas metáforas que digan lo nuevo.
Zenón de Citio[7],
un comerciante próspero, luego de naufragar frente al Pireo con un cargamento
de púrpura, llega a Atenas e ingresa a una librería y hojea una obra de
Jenofonte, se entusiasma con esas vidas que el libro describe y toma una
decisión radical. Abandonar el comercio por la filosofía. Eso explica su
afirmación: “ahora que naufragué navego feliz”. En un Chile que experimenta con
voracidad el consumo bien vale ponernos en camino de la reflexión y volver a
navegar por mares a la búsqueda de nuevos puertos.
Avizorar esos nuevos puertos nos
obliga a deslastrarnos de esas viejas vestimentas con las que hemos vestido a
la filosofía dejando atrás al camello y al león para que vueltos niños volvamos
a jugar con el mar.
[1] Platón, El Banquete. Editorial Gredos.
[2] No
nos deja de sorprender la poco feliz conceptualización con la que se intenta
decir lo nuevo: “lenguajear”, “coordinación de coordinaciones conceptuales
consensuales” y otras por el estilo, que nos llevan a pensar lo necesario que
es volver a Platón en bien de recuperar la unidad de verdad y belleza. El mismo
Jorge Luis Borges prefería que se equivocaran al llamarle y no escuchar la
cacofonía de orge y orges y le llamasen José Luis Borges. La verdad no puede decirse de manera tan poco
poética, me temo que si no hay belleza tampoco hay verdad.
[3] Las obras: El Búho de Minerva, Ontología del Lenguaje, del
sociólogo José Echeverría y las del biólogo Humberto Maturana: Sentido de lo
humano, La democracias una obra de Arte, son paradigmáticas para nuestra
mirada. No es casual que su llegada a la filosofía sea tardía o, al menos, no
provienen de ella como formación inicial. Es sintomático que el primero de
ellos trabajara para Business Design Associates, Inc. de propiedad de Fernando
Flores, otro representante de esta manera tan pintoresca y nefasta de
instrumentalizar a la filosofía.
[4] Laforet, Carmen. Nada, 1921.
[5] Es el
nombre de Stefani Joanne Angeline Germanotta,
uno de sus productores la bautizó como Lady Gaga, aludiendo a la canción
de Queen “Radio Gaga” que en sus comienzos era “Radio Caca” expresión usada por el hijo de Roger Taylor, al saber que “Caca”
tenía una connotación en castellano de excremento fue sustituida por “Gaga”. Es
necesario agregar también que nuestra artista pop tiene como uno de sus iconos
a Freddy Mercury y establece continuas intertextualidades con su producción.
[6]http://www.xornal.com/artigo/2010/10/02/sociedad/lady-gaga-reune-trazos-contemporaneidad/2010100
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ResponderEliminarGaga representa, según palabras de la misma artista, a los desplazados que quisieron ser, pero que por ser considerados "raros", feos e inadaptados no pueden formar parte del ideario pop. Sea cierto o no,la mención de la dualidad de lo cubierto-descubierto me parece muy interesante. Respecto del epígrafe, me recordo una frase del mismo Parra; "el problema de la filosofía es, finalmente, quien lava los platos". Un afectuoso saludo.
ResponderEliminar"Preguntarnos por la filosofía en la educación media resulta entonces, interrogar a un espectro que deambula por la escolaridad como alma en pena. Un zombie que genera extrañeza y estupor."
ResponderEliminarEstimado Tirso te comienzo parafraseando porque considero que das cuenta de forma rotunda al problema de la filosofía en Chile, y es que se la tiene en una especie de "estado de sitio". Se busca que se derrumbe, que se le tome un hartazgo en los albores; para ya no volver a verla jamás. La cuestión es la siguiente: ¿Podría ser de otra forma?, considerando que éste sistema de lógicas utilitaristas y mercantiles busca mantener a la ignorancia como el estandarte de todas las batallas, la respuestas es quizás demasiado lúgubre, y es un no; un no rotundo. No se puede permitir que las gentes tengas perspectivas, como digiera alguna vez el gran dramaturgo ingles Oscar Wilde: “cualquier intento de arte es inútil”, y podría discutirse si la filosofía es un arte, mas no podría negarse que no entra en las lógicas monetarias,las cuales se ponderan y se consideran utiles. Así mismo está sucediendo con el arte, la música, y los deportes. En los colegios ya no hay lugar para nada que no sea útil; y paradójicamente la inercia de la “utilidad” está destruyendo todo lo que nos circunda. Encuentro muy pertinente una frase que leí hace un par de días en alguna parte para dar cuenta de ello: “todos piensan en dejar un mundo mejor para sus hijos, nadie piensa en dejar hijos mejores para la tierra”. La filosofía es esa pequeña luz al final del túnel,esa inflexión para hacernos pensar en lo que realmente es el progreso. Lamentablemente al parecer el mundo ya olvido cualquier pretensión de verdad( si es que alguna vez la tuvo), y se conformo con las mascaras y los artificios. Me resulto inevitable además (mientras leía tu texto) recordar al gran pedagogo suizo Johan Heinrich Pestalozzi, quien alguna vez postulo lo siguiente: “En relación a los efectos sólo los engañadores y los engañados no buscan las causas de los mismos”. La filosofía es una invitación a vulnerar engaños, y en una sociedad que se basa precisamente en eso, es difícil que se le otorguen demasiadas libertades.
Primero agradecer tu reflexión, a mi también me incomoda la limitada visión de lo útil, pienso cuando no se da lugar a los electivos de filosofía porque no renta para la PSU y esas opiniones hechas desde un pragmatismo limitado e inútil nos queda la respuesta desde la ironía, al menos desnudar esas operaciones encaminadas a un concepto empobrecido del "éxito". Saludos.
EliminarPD. Escribe tu nombre, si quieres.
Una reflexión tardía, pero un poco (tardíamente) influida por el deambular entre la filosofía y las aulas: es necesario explicar la utilidad? Lady Gaga no nos explica qué es sentirse un trozo de carne, ni se pregunta si será útil ponerse tal atuendo (o el abrigo de peluches de la Rana René con el cual dio una entrevista) para que reflexionen sobre la esto o lo otro... Los que le buscan la utilidad dirán que lo hace para obtener portadas; el ojo del espectador es quien coloca el significado; Lady Gaga lo sabe.
ResponderEliminarLa búsqueda de lo útil es sólo un engaño más, una justificación del propio vacío de quienes planifican sin entender lo que hacen y, sobre todo, sin entender para quién. Sin embargo, la filosofía es la carne que está por dentro, no la que está por fuera, y sobre esa nunca nos preguntamos para qué sirve; sólo la llevamos pegada a los huesos para sostenernos, y nos desmoronamos si no la tenemos. En mi modesta opinión, la forma de darle sentido a la filosofía es vivirla, así sin más. Como vivimos nuestra carne.
Es condición de toda reflexión la tardanza, la inmediatez no es su lugar. el tiempo y la reflexión se apresuran hacia la lejanía, hacia la toma de distancia. Si bien es cierto que el texto sobre Lady Gaga parece actual, es una reflexión envejecida por el simple hecho de que la premura del tiempo ha marchado más rápido que él.
EliminarEl hecho que repares en él ya es una seña en la bruma estridente de lo actual.
Lady Gaga va más allá de la miseria de lo útil, me gusta su pro-vocación. Sus señas y giños que invitan a hablar de ellos. Su parodia es más que una indumentaria; "nada más profundo que la piel", la carne puede ser también una tela, un pellejo, un papel de envolver y la filosofía intenta leer en esos envoltorios. Desnudarlos para anudarlos en el texto. Un abrazo.
PD. Gran nombre "chungunga" ese escaso "gato de mar", una contradicción viviente.